Hace tiempo que quería presentaros este post. Y es que una de mis facetas ocultas, o quizás no tan ocultas, es que estoy hecho todo un cocinitas. Por eso me planteé la opción de jugar con los platos y probar con la fotografía gastronómica.

A nosotros lo que nos gusta es cocinar en pareja. Cogemos un libro de cocina, y al azar (en la mayoría de casos no son al azar) escogemos un par de recetas para cocinar juntos. En este post mostramos algunos de los platos que hicimos.

Y es que a priori puede parecer sencillo pero cuanto te pones a ello, no resulta tan fácil que la escena se vea impecable. Como reza el dicho en fotografía, el profesional es el fotógrafo, no la cámara, de manera que si quieres probar esta disciplina… atento a las recomendaciones. El secreto es la iluminación, la composición y el cariño por los detalles.

La luz natural será tu mejor amiga para este trabajo. Monta el set cerca de una ventana para que ilumine la escena y rebota la luz sobre las sombras con un reflector.

Las fotos más agradables son a 45º del motivo, ya que es como solemos ver el plato cuando nos sentamos en la mesa. La composición ordenada de todos los elementos harán que la foto sea más atractiva.

Y por último cuida todos los detalles…. es importante usar cubertería y mantelería que combine con la gama de colores del plato, aplicar aceite con un pincel para dar brillos o introducir en la composición elementos que acompañen, como ingredientes que hayas usado para elaborar la receta.

Vídeo en acción, cuando cambio los objetivos por los fogones:

Categorías: Miscelánea

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Fotografía gastronómica, jugando a las cocinitas

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