Tamariu es un pueblecito de pescadores, con un pequeño paseo donde podrás disfrutar de una paella o vermut a primera línea de playa. Un lugar lleno de paz, en los meses de otoño y primavera, pero de gran afluencia en verano. Al final del paseo se abre camino una zona de rocas con un mirador donde merece la pena entretenerse con las vistas y disfrutar del paraje. Se han acondicionado una serie de pasillos que bordean las rocas para poder acceder a pequeñas calitas escondida. De esta manera pudimos montar el equipo en una de estas calas para estar tranquilos y comenzar la sesión con los polvos Holi.

El packaging del producto era de lo más atractivo y cada caja contenía ocho bolsitas de 100 gramos de ocho colores diferentes; colores muy vivos y divertidos, a base de componentes naturales y que no estropean la ropa, ya que desaparecen con el lavado, no te tiñen el pelo, y no provocan alergias.

Con esto conseguimos unos retratos originales y únicos, fotos como pocas veces podrían realizarse de este estilo.

También utilizamos los cañones de polvo, un complemento divertido con el que los novios se sintieron enseguida en un ambiente cordial pero atrevido.

De esta manera pudimos tomar fotografías de sus primeras reacciones, pasando durante toda la sesión por un sinfín de emociones; de la timidez que iba unida al efecto sorpresa, a un estado más alocado, a la complicidad de miradas, a las risas y carcajadas y, en definitiva, al amor y la confianza en estado puro.

Y aquí os dejamos lo que ocurrió durante la sesión ¡Hasta el próximo detrás de la cámara!

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